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Diferencia entre prescripción de obras y caducidad de un procedimiento de disciplina urbanística

por | Abr 18, 2024 | 0 Comentarios

Prescripción de obras y caducidad son dos conceptos completamente distintos en los procedimientos de restauración de la legalidad urbanística.

Cuando hablamos, coloquialmente, de prescripción de obras, nos estamos refiriendo (insistimos, coloquialmente)  al plazo del que dispone la administración para iniciar un procedimiento contra una obra con el fin de acabar ordenando su demolición. Y cuando hablamos de caducidad, nos referiremos al plazo que tiene la administración para finalizarlo y dictar una demolición, una vez ha iniciado ese procedimiento de restauración de la legalidad urbanística.

Lo entenderemos con un ejemplo, mucho mejor:

PRESCRIPCIÓN: Imaginemos que estamos en Madrid, que tenemos una obra que se ejecutó en el año 2019; es decir, han transcurrido 4 años desde que se finalizó. Siendo así las cosas, podríamos afirmar que si en el año 2024 no se ha iniciado ningún procedimiento de restauración de la legalidad urbanística contra la misma, las obras habrían «prescrito». Hay que tener cuidado con esto de los cuatro años, porque ese plazo, en cada comunidad autónoma, también varía como se puede comprobar en la siguiente tabla. Aquí pueden consultar el plazo de prescripción de las obras, según la comunidad autónoma.

CADUCIDAD: Ahora bien, supongamos que un Ayuntamiento inicia un procedimiento de restauración de la legalidad urbanística contra una obra el día 01.01.2024, y que lo finaliza el 01.01.2025, es decir, que entre que lo inicia y lo finaliza ha transcurrido 1 año. Pues bien, si el plazo de caducidad, que tenía ese procedimiento era de 10 meses, podríamos afirmar que ese procedimiento se ha finalizado fuera del plazo de caducidad.  Ojo, cada comunidad autónoma tiene fijado un plazo de caducidad de los procedimientos de restauración de la legalidad urbanística, por lo que puede que, en algunos casos ese plazo sea de 10 meses, otros de 1 año, y otros incluso de menos tiempo.

Por supuesto, ocurre lo mismo en un procedimiento sancionador: una cosa es cuándo prescribe la infracción, y otra muy distinta cuando caduca el procedimiento sancionador (procedimiento que no tiene nada que ver con el procedimiento de restauración de la legalidad urbanística, aunque el origen sea el mismo: unas obras ilegales). Aquí pueden consultar el plazo de prescripción de las infracciones, según comunidad autónoma.

Si se han dado cuenta, hemos repetido en dos ocasiones que cuando hablamos de «prescripción» de las obras lo hacemos de manera coloquial, y esto es porque, para rizar más el rizo, realmente el plazo del que dispone un Ayuntamiento para iniciar un procedimiento contra una obra ilegal no es, jurídicamente, un plazo de prescripción, sino que se trata de un plazo de caducidad. De hecho, cuando nos expresamos en nuestros escritos jurídicos, siempre que alegamos la prescripción de una obra, lo que alegamos es que «la acción de restauración de la legalidad urbanística ha caducado». No obstante, como esta no es una web dirigida a juristas y nuestro propósito es que todos nuestros Clientes nos entiendan, diremos, coloquialmente, que las obras «prescriben».  

En definitiva, la caducidad y la prescripción en un procedimiento de restauración de la legalidad son dos cosas distintas, y saber diferenciarlas correctamente es sumamente importante cuando nos enfrentamos a un procedimiento de disciplina urbanística (ya sea un sancionador, o un procedimiento de restauración de la legalidad urbanística), sobre todo a la hora de hacer alegaciones y recursos.

En Vélez Dorado estamos para ayudarle, por eso, si tiene cualquier duda y necesita cualquier aclaración, puede ponerse en contacto con nosotros a través de las siguientes vías: 

 

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