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Abstención y recusación de funcionarios en procedimientos de restauración de la legalidad urbanística

por | Mar 25, 2024 | 0 Comentarios

La recusación de funcionarios públicos en procedimientos de restauración de la legalidad urbanística no es para nada infrecuente cuando un Ayuntamiento incoa un procedimiento de restauración de la legalidad urbanística contra alguna obra de algún particular. 

El caso más claro suele ser cuando se inicia un procedimiento contra un vecino, y resulta que el mismo tiene una enemistad manifiesta con el Alcalde, el Arquitecto Municipal, o cualquier otro funcionario u órgano que esté interviniendo en ese procedimiento. 

Lógicamente, esas personas deberían abstenerse de participar en tal asunto, pero la realidad es que no en todas las ocasiones esto sucede, y tiene que ser el ciudadano el que conozca el derecho que tiene de recusar a esas personas para que no intervengan en nada de su asunto, toda vez que, evidentemente, pueden tomar decisiones para perjudicarlos .

En principio, como decimos, estos funcionarios deberían abstenerse de participar, sin necesidad de que nadie se lo pidiera, pero si esto no lo hacen, no queda más remedio que solicitarles que se abstengan, y esto, precisamente, es lo que se se denomina “promover la recusación”. 

¿Cuándo debe abstenerse un funcionario público?

La Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público es la que establece cuándo ha de abstenerse:

  • Cuando tenga un interés personal en el asunto de que se trate o en otro en cuya resolución pudiera influir la de aquél; ser administrador de sociedad o entidad interesada, o tener cuestión litigiosa pendiente con algún interesado.
  • Cuanto tenga un vínculo matrimonial o situación de hecho asimilable y el parentesco de consanguinidad dentro del cuarto grado o de afinidad dentro del segundo, con cualquiera de los interesados, con los administradores de entidades o sociedades interesadas y también con los asesores, representantes legales o mandatarios que intervengan en el procedimiento, así como compartir despacho profesional o estar asociado con éstos para el asesoramiento, la representación o el mandato.
  • Cuando tenga amistad íntima o enemistad manifiesta con alguna de las personas mencionadas en el apartado anterior (parentesco de consanguinidad dentro del cuarto grado o de afinidad dentro del segundo, con cualquiera de los interesados).
  • Cuando haya intervenido como perito o como testigo en el procedimiento de que se trate.
  • Tener relación de servicio con persona natural o jurídica interesada directamente en el asunto, o haberle prestado en los dos últimos años servicios profesionales de cualquier tipo y en cualquier circunstancia o lugar

¿Y qué pasa si no se abstiene?

En ese caso habrá que “solicitar que se abstengan”, promoviendo la recusación de esos funcionarios, que puede hacerse en cualquier momento del procedimiento.

¿Y cómo se promueve la recusación de funcionarios público?

Debe hacerse por escrito,motivando la causa o causas en que se sostiene que esa persona o personas deben ser recusadas. 

Al día siguiente de haber presentado el escrito, el recusado (la persona a la que se quiere apartar), tendrá que manifestar a su superior jerárquico si considera que existe o no existe esa causa de recusación que ha alegado el interesado. En caso de que el recusado considere que tiene razón el interesado, el superior jerárquico también tendrá que entender que existe esa causa, y acto seguido acordará la sustitución de esta persona por otra. Sin embargo, si el recusado insiste en que no existe ninguna causa para ser recusado, el superior jerárquico dispondrá de tres días para tomar una decisión.

Contra la resolución que resuelva si procede o no la recusación, no se podrá interponer ningún recurso; eso sí, esto no implica que no pueda volverse a alegar dicha causa al interponer el recurso que proceda contra el acto que ponga fin al procedimiento. 

Conclusión

Es muy importante saber quién está interviniendo en un asunto del que puede acabar dictándose una orden de demolición, por ejemplo, sobre nuestra vivienda. En la mayoría de municipios grandes, no existen estos problemas, pero es más frecuente de que lo que nos imaginamos en municipios pequeños, y es por ello que es indispensable saber cómo y cuando se puede promover la recusación de funcionarios público

 

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