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En el siguiente artículo vamos a intentar esclarecer la confusión que se crea, no en pocas ocasiones, entre dos conceptos fundamentales como son la clasificación y calificación del suelo en urbanismo.

 

Frecuentemente, los conceptos clasificación y calificación son confundidos por aquellos que no son conocedores del Derecho Urbanístico. De hecho, en numerosas ocasiones podemos encontrar estos fallos en artículos de prensa y en los medios de comunicación. Es muy sencillo incurrir en esta clase de errores, sobre todo cuando hablamos de una materia tan compleja como es el urbanismo.

La clasificación y calificación pueden considerarse los instrumentos más importantes con los que cuenta tanto la legislación urbanística como el planeamiento, para definir el suelo.

Diferencia entre clasificación y calificación

Clasificación

Cuando hablamos de clasificación, hacemos referencia al régimen urbanístico en el que se divide un suelo, es decir, la clase de suelo que es. Las clases de suelo son tres: urbano, urbanizable y no urbanizable.

Suelo urbano: Aquel que se encuentra integrado de forma legal en un núcleo poblacional. Debe contar obligatoriamente como mínimo con:  acceso rodado, suministro de energía, agua y alcantarillado.  A su vez el suelo urbano se divide en dos subcategorías: 

  • Suelo urbano consolidado: Aquel integrado por los solares, así como las parcelas que, por su grado de urbanización efectiva y asumida por el planeamiento urbanístico, puedan adquirir la condición de solar, mediante obras accesorias y simultáneas a las de edificación o construcción.
  • Suelo urbano no consolidado: Aquel integrado por la restante superficie de suelo urbano y, en todo caso, la precisada de obras de urbanización a realizar en régimen de actuaciones integradas de ejecución del planeamiento, incluidas las de reforma interior, renovación, mejora urbana u obtención de dotaciones urbanísticas.

Suelo urbanizable: Tendrán la condición de suelo urbanizable los terrenos que el planeamiento general adscriba a esta clase de suelo, mediante su clasificación, por no proceder serlo a las clases de suelo urbano y no urbanizable de protección, y podrá ser objeto de transformación, mediante su urbanización o cualquiera de las otras formas previstas en la Normativa aplicable. El suelo urbanizable a su vez se divide en dos:

  • Suelo urbanizable sectorizado: Aquel integrado por los terrenos que el planeamiento general prevea expresamente que deben transformarse en suelo urbano y que, a tales efectos, se dividen en recintos denominados sectores.
  • Suelo urbanizable no sectorizado: Aquel integrado por los restantes terrenos adscritos a la clase de suelo urbanizable.

Suelo no urbanizable: Son todos aquellos que cuenten con algún tipo de protección específica debido a sus valores paisajísticos, históricos, arqueológicos, científicos, ambientales o culturales, de riesgos naturales acreditados en el planeamiento sectorial, o en función de su sujeción a limitaciones o servidumbres para la protección del dominio público. También aquellos que el planeamiento urbanístico considere necesario preservar por los valores a los que se ha hecho referencia en el punto anterior. No obstante, no tiene por que tener ningún tipo de protección específica, ya que puede ser un suelo reservado en el que no se prevé ningún tipo de desarrollo urbanístico

Calificación

La calificación del suelo, por su parte, hace referencia al uso del suelo y sus posibilidades edificatorias, es decir, a cada clase de suelo (urbano, urbanizable y no urbanizable) se le atribuyen unos destinos, y usos específicos.

  • Usos generales: infraestructuras, zonas verdes, dotaciones, etc.
  • Usos específicos: residencial, religioso, cultural, industrial, etc.

Para que quede más claro vamos a poner un ejemplo con el uso correcto de cada uno de los términos.

Ejemplo 1: El Ayuntamiento de Aranjuez reclasifica la zona “Las Cabezadas”, la cual estaba clasificada como suelo no urbanizable especialmente protegido por su interés edáfico, y esta pasa a ser urbanizable.

Ejemplo 2: El nuevo PGOU de Torrejón de la Calzada aumenta el suelo industrial y comercial, ya que, ha recalificado la zona “sector dieciocho” de uso industrial y comercial.

En resumen, podemos decir que la clasificación y calificación son dos conceptos fundamentales a la hora de hablar de urbanismo. La diferencia fundamental entre ambas es que la clasificación hace referencia a las distintas clases de suelo (urbano, urbanizable, no urbanizable), mientras que la calificación se refiere a los usos de dichas clases (residencial, industrial, etc.).

Redactor: Equipo de Vélez Dorado. Área de Urbanismo.

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