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obras ilegalesExiste la creencia de que en España no se demuelen las obras ilegales, pero ¿es esto verdad? ¿Es cierto que en este país no derriban las obras ilegales?

No es cierto: en España, sí se demuelen las obras ilegales.

“Pero al final no nos van a tirar la obra, ¿verdad?”

Esa creencia generalizada de que nunca se derriban las obras ilegales sólo produce confusión e indefensión. Muchos clientes que acuden a nuestro despacho asustados por haber recibido una orden de demolición nos preguntan casi afirmando: “…pero al final no nos van a tirar la obra, ¿verdad?”. Y aquí, el despacho siempre dice lo mismo: “mañana no le van a demoler su obra, pero pasado mañana, ¿quién sabe?”

Muchos clientes al contestarle esto se quedan sorprendidos, anonadados, como si les hubiésemos roto un dogma de fe. Pero qué quieren que les digamos, ¿que en España no se demuele nada?, pues no. Hay que ser sincero, honesto y consecuente: en España sí se demuelen las obras ilegales. Ahora bien, ¿son suficientes? ¿se demuele todo lo construido ilegalmente?, pues no, todo no – y menos mal, porque entonces estarían las calles llenas de nuevos “sintecho”- pero por supuesto que se producen demoliciones.

Lo cierto es que cuando una obra se ha realizado sin licencia y no tiene posibilidad alguna de legalización y el procedimiento se ha seguido por la Administración de manera absolutamente diligente y no existen errores, la orden de demolición llega, se hace firme, y si no se hace nada (ni se recurre, se dejan pasar los plazos, etc.), llegará su momento de ejecución.

¿Y cómo se ejecuta una orden de demolición?

Muy sencillo: o la ejecuta el propietario, o se encargará la Administración de hacerlo y, lo que muchos no saben, es que lo harán a costa del propietario. Es decir, que si usted no demuele, no pasa nada, el Ayuntamiento de turno presupuestará las obras de demolición y una de dos: o le embargarán las cantidades y luego demolerá, o primero demolerá y luego le solicitará el dinero por vía de embargo si hace falta, pero créannos, al Ayuntamiento no le va a costar “ni un duro”.

Les recomendamos la siguiente publicación: La importancia de recurrir la Orden de Demolición en su momento.

¿Y por qué la gente piensa que en España no se demuele?

En primer lugar porque el Algarrobico sigue en pie y, en segundo lugar (bromas aparte), porque no olvidemos que la competencia en la mayoría de los casos para demoler la tienen los Ayuntamientos y, ¿qué pasa con los Ayuntamientos?, que intentan ocultar estas actuaciones de demolición porque no dejan de ser altamente impopulares. No hay más, a los Ayuntamientos no les gusta demoler, porque supone un trabajo administrativo enorme y, por supuesto porque son votos de menos para las siguientes elecciones. Pero hablemos claro y sin correcciones políticas: las demoliciones se llevan a cabo todos los días en nuestro país, aunque los medios -raramente- hagan eco de ello.

¿Y cómo se llega a estas situaciones de ejecutar órdenes de demolición?

La mayoría de veces, y así de rotundo lo afirmamos, se produce por la desidia de los propietarios que, confundidos, creen que “nunca se va a demoler” y sólo cuando reciben una carta en la que le comunican el día, la hora y la fecha en la que se van a proceder los trabajos de demolición, es cuando “tiran de abogado”. Y claro, cuando la orden de demolición se dictó hace 5 años, y el caso llega al abogado, el abogado siempre hace la misma pregunta: “¿pero cómo puede ser que usted no haya hecho nada hasta ahora?”.

Pero además de esto, a estas situaciones se llega por culpa de los propios Ayuntamientos, que no hacen absolutamente nada por concienciar a los vecinos de que, efectivamente, algún día, si no hacen nada, les van a demoler sus obras. Además, no es que no hagan nada, sino que, además, le dan la sensación al vecino de que la Administración y él son amigos, cuando no se dan cuenta éstos vecinos de que no es así: la Administración siempre es juez y parte, y de verdad créannos: la Administración no vela por sus intereses, porque nunca lo ha hecho, ni lo hará, y porque de nada sirve tener “buena relación con fulanito” en la Administración. Y mucho menos en los tiempos que corren donde en los Ayuntamientos tienen más miedo que un pavo en navidad a la vista de todos los escándalos que se han ido destapando.

Esos abogados “maestros liendres”, que “de todo saben y de nada entienden”

En demasía, por supuesto que no sólo son responsables los vecinos o las administraciones, sino que también está el gran colectivo de “los abogados todoterreno”. Esos abogados “maestros liendres”, que de todo saben y nada entienden. Estos son los que más miedo dan, los del “esto está ganado”, y los de “ tranquilo hombre, que aquí no va a pasar nada”.

Como anécdota, hace unas semanas, y en relación a un asunto en el que un Ayuntamiento ha empezado a ejecutar casi 30 demoliciones, nos decía un vecino “yo quiero que ustedes me lleven el asunto, pero qué hago con mi abogado de toda la vida, me da mucho apuro retirarle el caso que me lo lleva desde hace años”. Y claro, viendo su expediente, nos damos cuenta de que la orden de demolición la recibió hace 2 años y que no existe ni un humilde recurso de reposición interpuesto. Y claro, por el maldito “compañerismo” y “pacto de no agresión” entre abogados, no le dices al cliente lo que piensas de su abogado, pero te reafirmas en que no puede ser. No puede ser que un cliente reciba una orden de demolición, y que no se te ocurra recurrir hasta el infinito y más allá esa orden de demolición. No puede ser que le digas a tu cliente que “no va a pasar nada” y que a los 4 años le tiren su vivienda y además le soliciten 60.000 € por el coste de demolición.

Cuánto daño han hecho esta clase de abogados a nuestra profesión, ¿cómo hemos permitido que una profesión tan noble haya sido “catalogada” por uno (o dos, o tres) puñados de esta clase de abogados?. Es muy triste ver cómo un cliente te mira con recelo, te compara con su anterior abogado o, directamente, eres su primer abogado porque es de los que piensa que cuanto más lejos estemos, mejor.

Un abogado es como un médico

Señores, un abogado es como un médico. Y como se dice: al primer síntoma, acuda a su médico. Pero por favor, que no le engañen, si le duele la rodilla, acuda a un traumatólogo, y si le duele un oído, al otorrino. Pero que no le digan que “no pasa nada”, “que aquí nadie se muere”, porque no es verdad, porque una enfermedad mal tratada acaba por matar, y un procedimiento urbanístico mal llevado, acaba por matar su vivienda, su obra, o lo que quiera que haya realizado. Ahora bien, si cogemos a tiempo la infección, puede que logremos que no se muera.

Por tanto, y dicho cuanto antecede – como solemos decir los togados-  cuando le aperturen cualquier procedimiento de restauración de la legalidad urbanística (cualquier procedimiento relacionado con una obra), consulten, pregunten y repregunten, entérense de cómo está su asunto, interésense, conozcan las consecuencias y, por supuesto, pregunten por las soluciones, porque muchas veces, las hay. Pero por favor, háganlo cuanto antes, porque en esta materia, los días son cruciales, y un asunto puede tener solución hoy, y mañana no porque se haya pasado un plazo.

Conclusiones

Para terminar, simplemente dejamos una serie de conclusiones y recomendaciones:

 

  • Los Ayuntamientos sí ejecutan órdenes de demolición.
  • No se fíen nunca jamás de lo que les diga el Ayuntamiento.
  • Olvídense de ese amigo que trabaja en el Ayuntamiento y me ha dicho que esto está solucionado.
  • Jamás confíen en quien le diga que “nunca se demuele nada”.
  • Nunca piensen que su obra es el Algarrobico y que estará ahí por los siglos de los siglos, Amén.
  • No se fíe de las buenas palabras de su Alcalde, no lo olvide: es político.
  • Confíe en que su caso puede tener solución, pero siempre y cuando el asunto se coja desde el primer momento.
  • Si una orden de demolición no se recurre, ésta queda firme, y muy difícilmente podrá ser anulada.
  • Y de verdad, y sinceramente se lo decimos: al primer síntoma, acuda a su médico especialista.

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